Un Castigo
Los malvados no necesitan
del castigo de Dios
ni de los hombres,
porque su vida corrompida y
atormentada es para ellos
un castigo continuo.
Los malvados no necesitan
del castigo de Dios
ni de los hombres,
porque su vida corrompida y
atormentada es para ellos
un castigo continuo.